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Usted está aquí: Inicio Acerca del CLAD Publicaciones Revista del CLAD Reforma y Democracia Artículos por número publicado 037, Febrero 2007 ¿Cómo avanzar la participación en América Latina, el continente más desigual? Anotaciones estratégicas
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¿Cómo avanzar la participación en América Latina, el continente más desigual? Anotaciones estratégicas

Bernardo Kliksberg

En los 12 procesos electorales realizados en América Latina entre noviembre de 2005 y diciembre de 2006, todos los candidatos prometieron más participación. El nuevo impulso a la participación, ¿será una nueva moda, o hay condiciones para hacerla avanzar realmente en la América Latina de hoy? Este trabajo explora esta cuestión clave, identifica las condiciones que pueden favorecer la participación, y proporciona elementos para el diseño de políticas orgánicas que las promuevan. Igualmente analiza las tendencias de cambio en la región, el particular rol de la participación en sociedades tan desiguales, experiencias ejemplares (Porto Alegre en Brasil, Villa El Salvador en Perú y Rosario en Argentina), obstáculos y resistencias, los prerrequisitos para una participación efectiva y las perspectivas.

Latinoamérica tiene agudos problemas sociales, a pesar de sus avances económicos y políticos, así como de su excepcional potencial de recursos naturales. La pobreza y la extrema pobreza siguen estancadas en altos niveles. En 1980 había 146 millones de pobres, entre ellos 60 millones de pobres extremos. En el 2005 los pobres eran muchos más, 228 millones, y los pobres extremos 94 millones. Estos altos niveles de exclusión social han llevado a la pérdida de cohesión social, altas tensiones, y están en contradicción con el proceso de democratización. Este “volcán social” ha sido la razón principal por la que entre los años 1993 y 2005, 14 Presidentes fueron expulsados de su cargo antes de terminar su período, por amplias protestas de la sociedad civil.

Una de las principales razones de la persistente y paradojal pobreza latinoamericana está en las altas desigualdades. Es el continente más desigual del planeta. La distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre es en Italia de 14 a 1, en Estados Unidos 17 a 1, en cambio en Brasil 54 a 1, en Colombia 59 a 1, y en Guatemala 63 a 1. Para 9 de cada 10 latinoamericanos, los niveles de desigualdad actuales son “muy injustos” o “injustos”.

La participación puede desatar círculos virtuosos: más participación puede llevar a políticas públicas más sensibles socialmente, altas inversiones sociales y erradicación de la corrupción; todo ello brindaría más oportunidades a los pobres, que a su vez empoderados podrían participar más. La participación es deseable en cualquier contexto histórico, pero en el caso particular de América Latina (la más inequitativa de todas las regiones) es clave para que la gente recupere su voz, las sociedades sean más balanceadas y se creen condiciones para enfrentar los intolerables niveles de pobreza actuales.

La región tiene experiencias exitosas, un vasto capital social y nuevos liderazgos políticos pro inclusión. Sin embargo, para enfrentar las resistencias a la participación (entre ellas, la resistencia a democratizar el poder), ella debe ser parte de la gran agenda de movilización social.

 

Palabras clave: Participación Ciudadana; Relaciones Estado y Sociedad; Democratización; Pobreza; Desigualdad Económica; Desigualdad Social; Capital Social; Participación Social; Administración Social; América Latina

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